Siempre y cuando no exista de por medio algún tipo de alergia a las legumbres, éstas son seguras para la alimentación de los niños, pero sin embargo desde el comienzo de la nutrición, ésta debe estar controlada por un profesional que se encargará de evaluar cada caso particular, por ello siempre se debe realizar una consulta previa antes de incorporar a la dieta del bebé cualquier variedad de leguminosa.
La preparación de las legumbres para los niños debe basarse en triturar los granos con un poco de agua tibia y combinarse con purés de fruta o verdura en las primeras etapas de incorporación de alimentos solidos, pero después del año y medio ya pueden comer en cuartos o en mitades los granos.
El frijol rojo de la variedad conocida como Aduki, nombre japonés, es un poroto pequeño de textura suave y delicada, fácil de digerir e ideal para el consumo de los bebés, a través de los cuales se incrementa la cantidad de proteínas y fibra, dos nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo.
Otro frijol adecuado es el de color negro, también muy suave que puede combinarse con puré de zanahorias, manzanas o plátanos para potenciar el sabor, las vitaminas y los minerales, así como las judías verdes que son una excelente fuente saludable de fibra, cuyo sabor y textura es muy suave, ricas en vitamina A y vitamina C, en mayor medida que otros tipos de granos.
Las judías verdes representan uno de los alimentos más comunes en forma de puré para los bebés, de hecho forma parte de la mayoría de los alimentos envasados para bebés en los supermercados.
Para tener en cuenta: Por supuesto siempre lo ideal es brindarle a los niños alimentos naturales sin procesamiento industrial, para evitar sustancias químicas como los conservantes y colorantes, que puede perjudicar su salud a futuro.